Ese pareciera ser mi país, esa es mi Argentina que cada día nos sorprende, algunos vincularán ese último concepto esperando escuchar algo novedoso y, la verdad que no es así, al menos a mi me sigue sorprendiendo que en nuestra Argentina nadie entienda a nadie y todos entiendan a todos.
Esa pareciera ser una de las grandes capacidades, que más bien diría discapacidades.
La mayoría de la población cree entender a todos y, todos jamás podrán ser entendidos.
Desde tiempos remotos-utilizo este término para no matarlos con una seguidilla de incansables y extenuante de años, pero podemos decir que desde el siglo XX-en la Argentina parece existir un síndrome de retroceso, que no sé si será algo que se transmite genéticamente para todos o simplemente será el aire que se inhala por estos pagos, este síndrome no distingue clase social, género o jerarquía, etc.
Pareciera aplicarse aquella frese” ley pareja nadie se queja”. Porque desde que tengo uso de razón y, hablando e intercambiando opiniones con mis antecesores y con personas que forman parte de mi presente, hemos llegado a una conclusión que por ahí pecará de generalizadora, pero creo que muchos apoyarán esta conclusión.
En esta actual Argentina y en las anteriores argentinas, reaparecen los mismos espectros que en tiempos remotos, estos son: corrupción, injusticia, inseguridad, debilidad, inestabilidad económica, hambre, asesinatos, etnocidio, genocidio, autoritarismo, discriminación, clientelismo político, mentiras, drogas, humillación, y sobre todo, imposibilidad de progreso-.
De esta manera, me cuesta comprender en el país que vivo, y que como muchos argentinos creo que estamos condenados a vivir así por mucho tiempo más, porque muchos lo pensaran de esa manera. Ya que como es sabido la historia e ideología son algunas de las cosas que llevan un extenso periodo en modificarse, por qué deberían de cambiar en años venideros, si hace décadas y siglos se vienen gestando más de lo mismo.
Vivimos en un país que sería apto para los cangrejos, ellos son los que caminan hacia atrás, y nosotros los estamos imitando de una manera muy admirable, copiamos esa manera de andar de tal manera que si los cangrejos pudieran darnos su opinión respecto a nuestra imitación de ellos mismos, seguro que fundirían sus tenazas en un cerrado aplausos y estaría tan contentos en el fiel calco de la imitación de su imitación por parte de nuestro país, porque estamos yendo hacia atrás como los cangrejos, y eso nos tendría que llenar de vergüenza.
Pasan años y década y los problemas son los mismos de siempre, los empleados reciben los sueldos de siempre, la economía empeora, la inseguridad ni hablar, el diálogo entre los funcionarios y el pueblo desmejora continuamente.
En fin, el grupo minoritario del poder, está muy contento de que todo esto suceda, se frotan las manos y se divierten manoseando los derechos de la minoría. ¿Yo puedo oír sus risas, tu también puedes hacerlo? si las oyes estoy seguro que modificarás tu manera de pensar e intentarás cambiar tu manera de caminar por el mundo, y a partir de ese instante dejarás de ir hacia atrás, como los cangrejos y emprenderás una marcha hacia delante, como un pingo salvaje, que sólo mira el camino que le espera por recorrer.
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viernes, 13 de marzo de 2009
sábado, 8 de noviembre de 2008
Pasaron siete años ¿se volverá a repetir la historia?
Parecerá raro, pero cómo puede uno ser feliz después de saber y tomar pleno conocimiento de como van las cosas en nuestros pagos ¿A caso las cosas van de mal en peor?
Sí se guían por circunstancias o cuestiones que sucedían hace siete años atrás, se darán cuenta que no han variado demasiado las cosas en la Argentina, desde aquel 20 de diciembre del 2001, año que un presidente cuyo nombre Fernando De la Rua, hombre acusado por la crítica de ser un poco “dormido” y no tan “vivo” como chapea o se identifica un “argentino de ley”, él abandonó la presidencia como ninguno, se fue por la azotea de la Casa Rosada en un helicóptero ante una multitud que lo esperaba y bregaba por él, pero no por su buena labor en el sillón presidencial sino por el contrario.
Ahora bien ¿Qué le hubiese hecho esa masa de decenas de personas si salía por la puerta de delante de la Rosada? Posiblemente lo linchaban o, al mejor estilo de las mafias italianas de sicilia irían uno a uno dándole el típico beso de la muerte, lo cierto es que muchos pensaban que ese alejamiento de la presidencia sería para bien, pero después de siete años las cosas no van de “viento en popa”.
Han pasado años de aquél momento histórico, momentos cuando la Argentina era un verdadero infierno en todos los ámbitos, económicos, social y políticos, en lo económico, con el denominado afano a aquellos crédulos de entidades bancarias extranjeras, ese gran robo masivo se lo denominó con el nombre de “Corralito”, yo lo llamó estafa maestra del siglo XXI. Nos hicieron creer que los bancos nos “afanaron”, a caso, el Estado no podía o no quiso intervenir en ese peculear momento, hoy nos hacen sentir más entupidos que nunca, al menos, más entupidos que ese 2001, porque al igual que hoy les exigen a las AFJP que vuelvan a traer su dinero y bonos al país, por qué no hicieron lo mismo en aquellos tiempos con los bancos que también eran entidades extranjeras, hoy nos cae la ficha pero después de haber transcurrido siete años largos y conflictivos, y les digo algo, en aquel el tiempo alguien ,por no dar nombres como Cavallo,dijo que “El que depositó dólares, recibirá dólares” No sé por qué desde que esuché esa frase de su boca pienso ¿Fue una avivada? ¿Quién finalmente se quedó con ese dinero de los ahorristas? Porque el que tenía dólares en las cajas de los bancos, o recibió pesos o bonos Fiscales, pero de los dólares ni hablar o mejor, "ni de ahí" como decía en el Martín Fierro.
Concluyendo que para mí fue el afano de comienzo del siglo XXI. Así los argentinos habíamos iniciado otro periodo histórico, bien a lo argentino como no podía ser de otra manera, creyéndonos los más “vivos” que nadie, pero más “ilusos” que nuestros mandatarios y banqueros que saquearon de forma sutil los bancos de nuestro país sin siquiera disparar una bala.
¿Hoy será el turno de los más basureados de nuestra República? Sí, me refiero a los jubilados que laburaron décadas para cobrar y vivir como unos miserables sus últimos años de vida. Piedad por la tercera edad, lo único que pido, porque que dejen de afanar, sería una utopía que jamás en la historia Argentina ha sucedido y, lejos estamos de que suceda.
Sí se guían por circunstancias o cuestiones que sucedían hace siete años atrás, se darán cuenta que no han variado demasiado las cosas en la Argentina, desde aquel 20 de diciembre del 2001, año que un presidente cuyo nombre Fernando De la Rua, hombre acusado por la crítica de ser un poco “dormido” y no tan “vivo” como chapea o se identifica un “argentino de ley”, él abandonó la presidencia como ninguno, se fue por la azotea de la Casa Rosada en un helicóptero ante una multitud que lo esperaba y bregaba por él, pero no por su buena labor en el sillón presidencial sino por el contrario.
Ahora bien ¿Qué le hubiese hecho esa masa de decenas de personas si salía por la puerta de delante de la Rosada? Posiblemente lo linchaban o, al mejor estilo de las mafias italianas de sicilia irían uno a uno dándole el típico beso de la muerte, lo cierto es que muchos pensaban que ese alejamiento de la presidencia sería para bien, pero después de siete años las cosas no van de “viento en popa”.
Han pasado años de aquél momento histórico, momentos cuando la Argentina era un verdadero infierno en todos los ámbitos, económicos, social y políticos, en lo económico, con el denominado afano a aquellos crédulos de entidades bancarias extranjeras, ese gran robo masivo se lo denominó con el nombre de “Corralito”, yo lo llamó estafa maestra del siglo XXI. Nos hicieron creer que los bancos nos “afanaron”, a caso, el Estado no podía o no quiso intervenir en ese peculear momento, hoy nos hacen sentir más entupidos que nunca, al menos, más entupidos que ese 2001, porque al igual que hoy les exigen a las AFJP que vuelvan a traer su dinero y bonos al país, por qué no hicieron lo mismo en aquellos tiempos con los bancos que también eran entidades extranjeras, hoy nos cae la ficha pero después de haber transcurrido siete años largos y conflictivos, y les digo algo, en aquel el tiempo alguien ,por no dar nombres como Cavallo,dijo que “El que depositó dólares, recibirá dólares” No sé por qué desde que esuché esa frase de su boca pienso ¿Fue una avivada? ¿Quién finalmente se quedó con ese dinero de los ahorristas? Porque el que tenía dólares en las cajas de los bancos, o recibió pesos o bonos Fiscales, pero de los dólares ni hablar o mejor, "ni de ahí" como decía en el Martín Fierro.
Concluyendo que para mí fue el afano de comienzo del siglo XXI. Así los argentinos habíamos iniciado otro periodo histórico, bien a lo argentino como no podía ser de otra manera, creyéndonos los más “vivos” que nadie, pero más “ilusos” que nuestros mandatarios y banqueros que saquearon de forma sutil los bancos de nuestro país sin siquiera disparar una bala.
¿Hoy será el turno de los más basureados de nuestra República? Sí, me refiero a los jubilados que laburaron décadas para cobrar y vivir como unos miserables sus últimos años de vida. Piedad por la tercera edad, lo único que pido, porque que dejen de afanar, sería una utopía que jamás en la historia Argentina ha sucedido y, lejos estamos de que suceda.
Por De (D) ese(S)
Publicado en feossuciosmalso 07/11/08
Publicado en feossuciosmalso 07/11/08
jueves, 6 de noviembre de 2008
Muy, muy temprano
Ta bien, puede ser que el cambio de horario verdaderamente permita un ahorro de energía o por ahi no sirve para nada, como acusaron los comerciantes locales el año pasado, cuando se implementó la medida por primera vez.
Ahora, lo que sí es cierto es que es un bajón adaptarse al nuevo horario. Sí, me van a decir que solo son 60 minutos menos(o más, ni yo me acuerdo como es la variación!!!), por lo que no tendría que haber mayores inconvenientes.
Pero no se y no puedo contestar porque no logro adaptarme a ese cambio. Mi maltratado cuerpo de veinteañero ha sido forjado con tardes de vino, sandía y pileta, y noches de vodka con Speed y fernet Ottone, pero siempre salió indemne de tales castigos.
Y sin embargo, ahora (desde hace casi dos semanas para ser más exacto), me cuesta horrores despegar las pestañas a las 8 de la mañana. No puedo explicar lo imposible que me cuesta arrancar el día, y tan solo detallarlo me causa fatiga y angustia en iguales medidas. No se, parece que esa hora de diferencia en realidad son cinco.
Ni hablar de la tarde. Caminando a las 4, pero bajo el infernal sol de las 3, porque la naturaleza no acepta medidas de ahorro energético. En tanto que a la tardecita, confiado en que el sol todavía no se puso, extiendo mis actividades diarias hasta que impávido me acuerdo de chequear el relog, y me doy cuenta de que ya son las 9.
Como sumatoria de todo, termino acostándome a la misma hora que lo hacía previo al cambio, pero levantándome un hora antes.
Y así ando. Arrastrando cansancio todo el día, llegando los findes totalmente desmotivado para existir, anhelando únicamente dormir horas y horas, esperanzado de que el lunes no llegue nunca.
En fin, será cuestión de esperar porque, según se explicaron los mandamases nacionales, la dispocición horaria continuará hasta el año que viene. Así que habrá que aguantarse.
Mientras tanto "i'm only sleeping", pero una hora menos.
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